La pregunta más frecuente que nos hacen: “¿conviene arreglarlo o mejor compro uno nuevo?” La respuesta corta es que casi siempre conviene reparar, pero no siempre. Esta es la guía honesta para decidir en tu caso.
Regla rápida: la falla manda
La mayoría de las fallas de un televisor están en piezas que se reemplazan bien y a precio razonable:
- No enciende: casi siempre la fuente de poder — de las reparaciones más económicas. Ver falla.
- Se escucha pero no se ve: retroiluminación o fuente — típicamente 60 a 90 mil. Ver falla.
- Sin sonido, con imagen: etapa de audio — reparable en la mayoría de los casos.
- Se apaga solo o se reinicia: fuente o LED en corto — reparable. Ver falla.
- Líneas, manchas, colores raros: depende del origen, pero muchas veces es placa T-Con o conexiones — se evalúa en diagnóstico.
El único caso caro: el panel
Cuando la falla es el panel mismo —pantalla rota, trizada o golpeada— el repuesto puede costar casi lo que un TV nuevo, sobre todo en tamaños chicos o gama básica. Ahí sí te diremos que no conviene, y te lo diremos antes de cobrar nada.
La regla del 50% (y su trampa)
Existe una regla conocida: “si la reparación cuesta más del 50% de un equipo nuevo equivalente, compra nuevo”. Es buena guía, pero ojo con la trampa: el “equivalente” debe ser equivalente de verdad. Comparar la reparación de tu TV gama media contra el modelo más barato de la vitrina es un error — ese equipo nuevo es inferior al que tienes en la mano.
En la práctica, las reparaciones típicas quedan muy por debajo del 50% de un reemplazo equivalente.
Factores que inclinan la balanza a reparar
- Tu TV era gama media o alta cuando lo compraste.
- Tiene menos de ~12 años y la falla no es el panel.
- Te gusta cómo se ve — panel bueno es panel bueno.
- No quieres generar un residuo electrónico de 20 kilos ni pagar la cadena completa de fabricar otro.
Cómo decidir con números, no con intuición
El orden correcto es: 1) diagnóstico para saber qué tiene, 2) precio de reparación concreto, 3) comparación contra reemplazo equivalente, 4) decides. Cualquier decisión antes del paso 2 es adivinar. Por eso nosotros primero diagnosticamos y te damos el precio — recién después eliges.
¿Partimos con el paso 1? Cotiza con el modelo de tu TV, o pide una visita a domicilio y lo evaluamos donde estés. Reparación con garantía por escrito.